Soñadora que sueña sueños soñados.

Te cruzaste en mi vida cuando yo tenía unos 13 años; tú, unos cuantos más. Siempre supe que serías mi amor platónico, mi fantasía, mi sueño imposible de realizar. Aunque a veces, mi subconsciente enamoradizo, romántico y cabezón se resistía a resignarse.
A los 16 años, cuando el amor se convierte en el motor de la vida, seguías ahí. Guardaba fotos tuyas, que miraba cuando no me veía nadie, y escondía debajo de la almohada. Cada noche, me acostaba ansiosa, esperando reunirme contigo en la fase REM.
Lo conseguía casi a diario. Caía en un sueño profundo que me llevaba hasta a ti. O quizá eras tú quien se colaba en mis sueños, tratando de complacer a aquella niña enamorada que sabía que jamás te tendría a su lado.
Cuando los chicos y chicas de mi alrededor empezaban a descubrirse unos a otros, yo seguía pensando en ti, arañando el recuerdo de esos besos soñados que me habías regalado la noche anterior, y deseando que el sol volviera a esconderse para reunirme contigo de nuevo.
El tiempo siguió su curso, y yo misma traté de dejar esos sueños en el olvido. No quería soñar despierta ni dormida, y caí en los brazos de un sueño ajeno. Alguien real, de carne y hueso, con quien poder probar esas sensaciones que conocía sólo de forma onírica.
Hace dos años el destino quiso que tú y yo nos viésemos las caras. Mi fantasía es real, se mueve, habla, respira igual que yo. Un encuentro, un roce, apenas unas escuetas frases... Un único beso, por primera y última vez no soñado. Un beso de buenas noches que albergaba muchísimas más cosas que un deseo de buen descanso. Muchísimos secretos, años de sueños, fantasías de carne y hueso... de mis labios a tu mejilla. Y creo que supiste entender.
Vuelvo a mi vida real. Dejo los sueños abandonados para siempre. Es parte de mi pasado, y ni siquiera fue real. Una historia, miles de horas de sueño, lágrimas, sonrisas, deseos... sueños, al fin y al cabo.
Y hoy, después de más de mil y una noches, vuelves a aparecer. No dices nada. Sólo callas y te dejas abrazar. Puedo sentir el tacto de tus manos en las mías, el olor de tu pelo. Como hace casi dos años. Como en aquella realidad que ahora sueño.
¿Sueño, realidad? ¡Qué más da!
Lo gracioso es que, de una forma u otra, siempre has estado aquí.
4 comentarios
Meigo -
Precisos tu texto.
Un beso.
Atxu -
Precioso lo que dices, como siempre, palabras llenas de sabiduria.
Tortilla patata!
muah!
MissMclean -
como siempre me encanta la forma en la que expresas todo eso.
bonito sueño echo realidad ;)
Musus
tqm
terremoto-61.blogia.com -
Tù y yo nos entendemos verdad mi niña?
Miles de besos con bellos recuerdos