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malita.tv

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            ¡Cómo son las cosas! He pasado más de un mes escribiendo de ciento a viento y hoy, de repente, me encuentro con que tengo mucho que contarle al mundo. Siento unas ganas irrefrenables de sentarme y escribir, dejar que todo salga hacia fuera, lo bueno y lo malo, las risas y las lágrimas. Tengo un montón de temas en la cabeza, esperando a que tire de la punta de uno de ellos para ir desenrollándolo a la velocidad de la luz, mientras yo me enrollo. Qué rollo, ¿no?

 

            Vale, tonterías aparte… Voy a contar una de las cosas que tenía por ahí. Ayer estuve malita y no fui a trabajar por la tarde. Nada importante, algo que comí y me había sentado mal, creo. Fue un poco duro, pero después de agitarme durante un rato, como la niña del exorcista, conseguí echar el demonio fuera y, tras las secuelas físicas, vuelvo a mi vida de siempre. Ya sé que soy un poco gráfica, pero es realmente lo que pasó. Y es que yo tengo un problema. Cuando echo el demonio fuera, empleo toda mi anatomía, hasta el flequillo, de manera que luego me arrastro hasta la cama o el sofá, sacándole brillo al suelo, y me cuesta unas horas recuperarme.

 

            Como en la cama me aburría, llegué arrastrándome como una bayeta vieja hasta el sofá. Me tapé con la mantita, encendí la tele y me dispuse a adormecer a mis neuronas. ¡Qué buen remedio es la tele cuando una está malita! No estás tan mal como para estar fuera de la cama, pero no lo suficientemente bien como para leer o hacer algo productivo. Eso sí, por si acaso, me llevé mis Memorias de una geisha, que me lo estoy leyendo por cuarta o quinta vez.

 

            Con una mano en la barriga y otra en el mando a distancia, me di un agradable paseo por la televisión del siglo XXI. Lo de agradable fue al principio, riéndome de las tonterías que hacen Patricia Conde y Ángel Martín, viendo cosas curiosas, riéndome de todo el mundo a la vez que de mí misma. Ya, a lo mejor es un programa de lo más tonto, pero yo también soy bastante tontorrona, así que no debería de haber problema alguno. Ya hablaremos de este programa en post venideros, no os preocupéis…

 

            Después del programa, empezó el baile de canales. Jamás pensé que fuese a echar tanto de menos la televisión digital, que sólo veo cuando estoy en casa de mis padres. Ninguna de las películas que tengo por casa me atraía lo suficiente, y no me apetecía estar en el ordenador, así que seguí pasando los canales, y aquello era como bajar rápidos en un río enfurecido y con muy mala leche.

 

            Conseguí sobrevivir a los programas de la tarde de todos los canales, hasta que llegaron las noticias, Padre de Familia, el Hormiguero y Bones, buena serie, sí señor. Eso sí, las noticias me liaron aún más la cabeza.

 

            El asesino de la niña Mari Luz ha sido detenido y lo llevaban a Huelva, junto con su hermana, para prestar declaración. Todo el pueblo en la calle, esperando para vengarse a su manera. Policía, pedradas, un par de periodistas heridos y todos para casa. Bueno, no sé cómo acabaría la cosa cuando ese individuo salió de allí de nuevo. No sé cómo funciona el tema de la justicia en España, no soy abogada, ni sé nada de leyes. Pero, ¿cómo pudo este señor, por llamarlo de algún modo, hacer algo así? Ya, porque es un asesino, pero no es ese tema al que me refiero. Una persona que abusa de menores, incluída su hija de cinco años, ¿cómo puede estar en la calle para matar a otra niña? Según escuché, se había dictado sentencia y debería de estar cumpliendo condena. Se persiguió y controlo mucho más a un par de mozos de mi pueblo que estaban escapados por insumisos, en los tiempos de la “entrañable mili”. En fin. Y encima lo protegen. Yo le hubiera dejado entrar solo, a ver qué pasaba.

 

            Un hombre embarazado de cinco meses en Estados Unidos. Luego te cuentan que no, que en realidad no es un hombre propiamente dicho, que es un transexual que conservó los órganos reproductores femeninos con los que nació. No voy a entrar en el tema. Pero es sorprendente, cuanto menos, ¿no? La verdad, me alegré de que fuese un transexual. Es egoísta, raro y estúpido decir esto cuando aún no soy madre, pero quisiera que las mujeres siguiésemos teniendo la exclusiva.

 

            El precio de la vivienda se desploma. Los promotores decían “¡Qué va, señora, estas son las mejores condiciones que va a encontrar jamás para comprarse una vivienda!”. Yo me pregunto si había lago de ironía o de mala leche en sus declaraciones. Ahora dicen que no. Que el precio va a caer un 8% durante este año. Vaya, sonrío para mis adentros y pienso que, a lo mejor, dentro de 7 u 8 años consigo comprarme un trastero. Por cierto, mi más sincera admiración para todos esos valientes que están metidos en el ajo de la propiedad actualmente. ¡Ojalá todos tuviésemos la determinación, los huevos, ovarios o lo que fuera, y las ganas!

 

            En fin, que así fue mi tarde de ayer. Entre noticias, prensa rosa, agresiones, violaciones, cosas raras, canales, presentadores y más cosas raras. Lo cierto es que hoy ya me encuentro bien, no me duele nada, no ha vuelto a entrar en mí el demonio, no tengo fiebre ni me duele la cabeza. Eso sí, tengo la cabeza abotargada, descolocada, como si la tuviese debajo del agua. Estoy algo atontada, pero no ha sido ningún virus.

 

            Ha sido la tele.

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2 comentarios

Ira -

Yo ya ni veo la tele por si acaso, cada día es peor :S aunque tambien es cierto que cuando no hay más...
Espero que estés recuperada ;)
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Alicia -

Jajajaja Mirentxu, eres buenisima en esto de escribir. Me encanta el tono ironico con el que has enfocado este relato. ( se le puede llamar asi ?relato ? ) me estoy referiendo al de la tv.( a decir verdad no se si estoy comentando donde quiero comentar... )
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